PARASITISMO

El 11 de octubre de 1942 mi padre anotó a lápiz esta fecha junto al tema “parasitismo” de su libro de Biología, en realidad todo el libro está marcado con fechas, muy prolijo mi padre, molt bon minyonet él con sus veinte y uno más, entonces. Googleo la fecha y me encuentro con Hitler y con Ana Frank (de los campos de concentración no hay nada): el primero viajaba en tren y ordenaba correr las cortinas para no tener que saludar a sus soldados; el día anterior, la niña en su escondite incluía una foto de como le gustaría verse todo el tiempo. Papi, le digo, ¿sabes lo que pasaba por ahí mientras tú estudiabas el parasitismo? ¿Qué nena?, abre grandes sus ojos azules. Y yo se lo leo, lo de Hitler, lo de la niña Frank y también lo de los bichos: “…mientras las relaciones entre el agresor y su presa determinan la muerte inmediata de ésta, las que se establecen entre el parásito y su huésped son de tal naturaleza que el perjuicio que la víctima sufre es relativamente pequeño o cuando menos pasa mucho tiempo antes de que sobrevenga la muerte. Más aún, parece como si el parásito tuviera gran interés en conservar la vida del huésped…”

¿Y cuántos años dices que tenía yo?

Joaquim Pujols CostaIMG_7932

Y le dejo reencontrarse con su libro y su juventud y me voy a hacer las manos adónde mi prima y antes le saco una foto y esto lo escribo más tarde, ahora, un 7-VIII-2015.

Ana

 

Imagen

ROSMUNDA

ROSMUNDA

Desfilaron las tropas de Hitler por Fori Imperiali.
A Roma se le heló el aliento y se le agrandaron los ojos. El conde Ciano y el archiduque ‘nosécómosellama’, recibían la visita del Fhürer.

El blanco y negro dejó paso a un tenue color Kodac, cuando cambió la escena.

Un bloque de pisos enorme, cobrizo y acristalado, circundaba un patio interior. La cámara mostraba el despertar de aquel pedazo de humanidad.

Se oían voces y algunas musiquillas, se cerraban puertas y bajaban escaleras.
Los vecinos se daban los buenos días.

Entonces, apareció ella, Antonetta, pálida y mortecina, con una raída bata de ir por casa y arrastrando las zapatillas. En los primeros planos asomaba una pequeña luz en sus ojos, pero ella no es más que un recuerdo de si misma. Una sombra que despierta a lo seis hijos y al marido, con el oficio de quien no recuerda quién era antes.

Son las seis de la mañana y a medida que la familia despierta se forma cola
para entrar en el baño y
-¡Antonetta, la colacione!…
Mientras,la niña, que ya es una pollita, se enfunda unas medias.

Luego, como un ejército, todos corren escaleras abajo, alegremente, camino al desfile.

Y el edificio se queda en silencio.
Es entonces cuando Antonetta bosteza y habla con Rosmunda,el pájaro de la familia.
El cuervo, aprovecha un descuido (su dueña al ponerle la comida, le ha dejado la puerta abierta) y decide volar por ella!
Atraviesa el patio de luces y se sitúa justo en la cornisa de la ventana del vecino intelectual.

El vuelo de Antonetta y todo lo demás, ya es historia…