SI TRUMAN CAPOTE ESTUVIERA CON NOSOTROS, HOY CUMPLIRIA 90 AÑOS

Si Truman Capote estuviera todavía vivo, hoy celebraría sus 90 años, pero falleció en agosto del 84 y todavía no había cumplido los 60.

Truman Streckfus Persons, pues así se llamaba antes de adoptar el apellido de su padrastro, había nacido en Nueva Orleans, una de las principales ciudades de los estados del sur de EE UU. Fue periodista y escritor de talento. Su estilo era muy realista y crítico con el modo de vida norteamericano. Empezó a destacar muy joven como periodista y era un maestro en el relato corto. Pero con lo que adquirió fama mundial fue con dos novelas de estilo y género muy diferente. “Desayuno en Tiffany’s” y “A sangre fría”. Ambas llevadas al cine con notable éxito.
La primera es una deliciosa novela que gira en torno de un personaje peculiar. Una joven libre que no acepta los convencionalismos sociales de su tiempo. Lleva una vida sofisticada y le gusta vestir bien, por lo que acepta dinero de los hombres que frecuenta pero sin ser una prostituta. Es una persona amoral pero encantadora. En la película de Blake Edwards el personaje de Holly Golightly, pues así se llama, lo interpreta Audrey Hepburn. El relato está escrito en primera persona por un vecino que después se convertiría en un escritor famoso.
La segunda, por el contrario, se trata más bien de un ejercicio de investigación, un reportaje sobre un asesinato, las víctimas, los asesinos y su condena y ejecución. “A sangre fría” es probablemente la primera y quizás la mejor novela del género non-fiction. Combina la ficción narrativa y el periodismo de reportaje, dentro de una nueva concepción de la relación entre realidad y ficción. La crítica la consideró como la novela más dura y significativa de la década de los sesenta. Narrada con detallado realismo y una fría distancia, la novela es un estudio incisivo de la América de su época que expone el desorden y la violencia que laten bajo una feliz apariencia de progreso y desarrollo. También fue llevada al cine por Richard Brooks con actores desconocidos. Fue filmada en blanco y negro para acentuar la sordidez del tema.

Capote fue uno de los más significativos escritores sureños de la segunda mitad del siglo XX y trató temas escabrosos con naturalidad. Ya en su primera novela “Otras voces, otros ámbitos”, publicada en 1948 cuando apenas tenía 24 años, planteó de forma abierta el tema de la homosexualidad que era un tema tabú en aquella época y en aquella sociedad. Abiertamente homosexual, su conocimiento de primera mano de las altas esferas sociales e intelectuales de la sociedad neoyorquina influenciaría en su enfoque cáustico.

Acompañamos el comentario con un delicioso fragmento de la película “Desayuno con diamantes” donde Audrey Hepburn interpreta una balada muy famosa “Moon River” y George Peppard encarna al escritor que podría ser el propio Truman Capote aunque con un rostro notablemente diferente.

WALTER BENJAMIN

En una situación sin salida, no tengo otra elección que la de terminar. Es en un pequeño pueblo situado en los Pirineos, en el que nadie me conoce, donde mi vida va a acabarse. Le ruego que transmita mis pensamientos a mi amigo Adorno y que le explique la situación a la cual me he visto conducido. No dispongo de tiempo suficiente para escribir todas las cartas que habría deseado escribir.

En una de las biografías publicadas sobre la persona de Walter Benjamin constan estas palabras como las últimas que el filósofo escribió en una nota.
En realidad hay muchas dudas sobre la muerte de Benjamin. Se encontraba en Portbou intentando evitar la persecución de la Gestapo y allí encontró la muerte tal día como hoy, 27 de setiembre del año 1940.

Walter Benjamin, nacido en Berlín en 1892, fue una personalidad con un gran ascendiente en el campo de la filosofía y la crítica literaria, solo tenía 48 años cuando murió pero dejó un corpus intelectual que influyó enormemente en las corrientes filosóficas del siglo XX. Sus teorías críticas están asociadas con la Escuela de Frankfurt.
Fue muy crítico con el nazismo y cualquier teoría de corte fascista pero también con la izquierda. Su voluntad política era la conciliación del marxismo y el judaísmo.

Entre el conjunto de sus obras, destacan como las más leídas e influyentes su “Tesis sobre la filosofía de la historia” y los ensayos “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” y “Para una crítica de la violencia”.

En un pequeño hotel de Portbou, una dosis letal de morfina acabó con una de las mentes más lúcidas de su época. Estaba atrapado sin poder salir de Francia y el riesgo de que las autoridades españolas lo entregaran a la Gestapo era muy grande. Es posible que se suicidara y también que fuera ejecutado. En el camposanto de Portbou hay un monumento que recuerda su memoria. Lamentablemente sus despojos fueron trasladados al osario en el año 1945 después de descansar cinco años en el nicho 563 bajo el nombre de Benjamín Walter fallecido por aneurisma cerebral. Esta trampa permitió que un cementerio católico acogiera sus restos.

LOCKE Ochenta y cinco minutos, un solo actor, un solo escenario.

Steven Knight dirige en tiempo real a un Tom Hardy magnífico que te atrapa desde el primer momento con una idea simple.

Un jefe de obras ha de dirigir el vertido de toneladas de hormigón para cimentar un rascacielos. Nada puede fallar, todo puede tener consecuencias si la coordinación no es perfecta, pero recibe una llamada de teléfono que lo cambia todo, que le conecta con el abandono de su padre en la infancia y eso hace que a cualquier precio intente arreglar lo que con él fallaron, aunque sin abandonar del todo su responsabilidad.

Esa decisión hace que luche con todo su entorno, con su jefe, con sus hijos, con su mujer. Habla con ellos, se cruzan, le presionan unos y otros porque creen que se ha vuelto loco, pero él sigue conduciendo, en una huida hacia delante, para que no vuelva a repetirse un historia del  pasado que tanto le marcó.

A pesar de lo reducido del escenario y de que actúa solo él, participas, sientes como su cara y su tono de voz van cambiando,  notas la angustia, la contención, el miedo de perderlo todo, lo vives en ti mismo porque crea un ritmo trepidante que no decae en ningún momento y que consigue que salgas del cine agobiado, tenso, con sensación de prisa porque el hormigón se está cuajando.

Genial cuando por teléfono le reprocha su mujer que siempre ensucia el suelo: “No quiero volver a limpiar del suelo  tus huellas  de piedra” Genial y simbólico, porque qué son sino huellas de piedra los conflictos de la infancia no resueltos.

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FELIZ ANIVERSARIO GEORGE R.R.MARTIN

Hoy cumple 66 años George R.R. Martin. Famoso en todo el mundo por su obra más importante: “Canción de hielo y fuego” más conocida como “Juego de tronos”. Su popularidad se ha intensificado en los últimos años por haber sido trasladada a la pequeña pantalla en una serie que ya es mítica y de la que se han podido visionar los primeros cuatro libros: “Juego de tronos”, “Choque de reyes”, Tormenta de espadas” y “Festín de cuervos”
Hay un libro más, publicado, el quinto: “Danza de dragones” que todavía no se ha podido ver en la televisión.
La obra completa consta de siete libros, los dos últimos: “Vientos de invierno” y “A dream of spring” no han sido publicados todavía.
Se trata de una obra compleja y con multitud de escenarios y muchos personajes. Está inspirada en algunos episodios históricos reales como “La guerra de las rosas” o “la cruzada albigense” y en su desarrollo tiene importancia la violencia, el sexo y en menor medida la magia y la fantasía oscura.
A diferencia de otras obras del género, la trama no es maniquea claramente, la lucha y las intrigas son de corte político. El Bien y el Mal no se perciben rotundamente, los personajes son ambiguos y tienen características que impiden al lector empatizar con ninguno ya que evolucionan durante la obra, todos son buenos y malos en algún momento y esa es una de las características diferenciales de esta obra de GRR Martin.

El autor, G.R.R. Martin, nació en New Jersey un día como hoy hace exactamente 66 años y fue un exitoso escritor de libros cortos de ciencia-ficción, en los años 70, que fueron galardonados con varios premios importantes del género: Hugo, Locus y Nébula. A partir de principios de los 80 se dedicó a compaginar obras de más envergadura con guiones para Hollywood y posteriormente para series de televisión. Finalmente, en 1996, empezó a escribir su magna obra “Canción de hielo y fuego” la cual, al parecer, todavía no ha terminado.

Añadimos a esta reseña un par de links donde se puede apreciar la estética impresionante que HBO ha conseguido en esta serie de fantasía. En el primero se incluyen unas escenas eliminadas y en el segundo un corto resumen de escenas impactantes, en este caso vistas en televisión y correspondientes a los primeros cuatro libros de la saga.

http://www.youtube.com/watch?v=iWoa9w4Mb7Q
http://www.youtube.com/watch?v=EFmUp4xDKgw

LEV NIKOLÁIEVICH TOLSTÓI

El nueve de setiembre de 1828 nacía en Yásnaia Poliana (Rusia) uno de los más grandes creadores de la literatura universal: León Tolstói.

Con solo dos obras se consagró como el principal exponente de la literatura realista: “Anna Karenina” y “Guerra y Paz” en las cuales refleja fielmente la sociedad que conocía.

Tolstói tuvo una gran influencia en el desarroollo y consolidación del movimiento anarquista, principalmente como precursor de la corriente anarquista cristiana.

Tolstói dio origen al denominado movimiento tolstoiano.Los tolstoianos se consideran a sí mismos cristianos pacifistas, pero no pertenecientes a ninguna de las iglesias oficiales. Tolstói fue muy crítico con la iglesia ortodoxa, lo que le llevó a la excomunión en 1901. Los tolstoyanos seguían la filosofía que Tolstói predicaba: vida sencilla, ascética y simple. Eran vegetarianos y no consumían tabaco ni alcohol. En algunos casos concretos eran célibes.

Tolstói entendía que un cristiano estaba definido por el Sermón de la Montaña, resumido en cinco proposiciones simples:

  1. Amar a tus enemigos
  2. No enfadarse
  3. No luchar contra el mal con mal, sino devolver mal con bien (poner la otra mejilla)
  4. Evitar la lujuria
  5. No jurar

No creía en los gobiernos de ninguna clase rechazando la instituciones que derivan del estado y al estado mismo. 

Murió a los 82 años de una neumonía después de abandonar su hogar por no estar de acuerdo con el modo de vida aristocrático de su familia y amigos.

A continuación se incluye un fragmento de “Anna Karenina” donde se aprecia la maestría del autor en la descripción de los sentimientos en sus personajes. En solo estos párrafos se ven perfectamente las dudas de Vronsky y la determinación de Anna:

“Ana dio algunos pasos en silencio, cobrando ánimo, y de pronto se detuvo.
–Ayer no te dije –empezó, respirando precipitada y dificultosamente– que, al volver a casa con mi marido, se lo conté todo. Le dije que no podía ser su mujer y que… Se lo dije todo…
Vronsky la escuchaba, inclinando el cuerpo hacia ella sin darse cuenta, como deseando así suavizarle las dificultades de su situación.
–Vale más, mil veces más –dijo–, pero comprendo lo penoso que te habrá sido.
Ana no escuchaba sus palabras; le miraba sólo al rostro, tratando de leer en él sus pensamientos. No adivinaba que lo que el rostro de Vronsky reflejaba era el primer pensamiento que se le había ocurrido: la inminencia del duelo. Ana no pensaba nunca en semejante cosa y por ello dio una explicación diferente a aquella expresión de momentánea gravedad.
Al recibir la carta de su marido comprendió en el fondo que todo iba a seguir como antes, que le faltarían fuerzas para renunciar a su posición en el gran mundo, abandonar a su hijo y unirse a su amante. La mañana pasada en casa de Betsy le afirmó más aún en esta convicción. No obstante, la entrevista con Vronsky tenía para ella una importancia excepcional, pues confiaba en que después de ella variaría su situación y ella se sentiría salvada.
Si al recibir la noticia Vronsky, sin vacilar un momento, decidido y apasionado, hubiese contestado:
«déjalo todo y huyamos juntos», ella habría abandonado a su hijo y se habría ido con él.
Pero la noticia no produjo en Vronsky la impresión que esperaba Ana; él parecía sólo sentirse ofendido por algo”

LAS LUNAS DE JÚPITER/ Alice Munro

 

‘- Fui a la sesión del planetario – le dije a mi padre-, Fue muy interesante…, sobre el sistema solar.- Pensé en la palabra tan tonta que había utilizado : “ interesante”-. Es como un templo ligeramente falsificado- añadí.

Él ya estaba hablando:

– Recuerdo cuando descubrieron Plutón. Exactamente donde esperaban encontrarlo. Mercurio, Venus, Tierra, Marte- recitaba-. Júpiter, Saturno, Nept…, no, Urano, Neptuno y Plutón ¿ Es así?

– Sí- dije.  Me alegraba de que no hubiese oído lo que había dicho del templo falsificado. Lo había dicho para ser sincera, pero sonaba a tramposo o superior-. Dime las lunas de Júpiter.

-Bueno, no conozco las nuevas: Hay un montón de nuevas ¿ verdad?

– Dos, pero no son nuevas.

 – Nuevas para nosotros- dijo mi padre-. Te has vuelto muy descarada ahora que me van a rajar.

 – “Rajar”. Que expresión.

Aquella noche no estaba en la cama, su última noche. Le habían desconectado de sus aparatos y estaba sentado en una silla junto a la ventana. Tenía las piernas desnudas y llevaba una bata de hospital, pero no se le veía cohibido ni fuera de lugar. Se le veía pensativo pero de buen humor, un anfitrión afable.

-Ni siquiera has dicho las antiguas- le dije.

-Dame tiempo. Galileo les puso nombre. Io.

-Ya has empezado.

-Las lunas de Júpiter fueron los primeros cuerpos celestes descubiertos con el telescopio- dijo con gravedad, como si pudiera ver la frase en un libro antiguo-. No fue Galileo quien les dio los nombres, tampoco; era alemán. Io, Europa, Ganímedes, Calisto. Ahí las tienes.

-Sí.

-Io y Europa eran novias de Júpiter, ¿ verdad? Ganímedes era un chico. ¿ Un pastor’ No sé quién era Calisto.

Creo que también era una novia- le dije-. La mujer de Júpiter- la mujer de Jove- la convirtió en un oso y la colocó en el cielo. La Osa Mayor y la Osa Menor. La Osa Menor era su niña.

El altavoz dijo que era la hora de que las visitas se marcharan.

 –Te veré cuando salgas de la anestesia- le dije

 -Sí.

Cuando llegué a la puerta me llamó.

-Ganímedes no era ningún pastor. Era el copero de Júpiter.’

 

(Alice Munro- Las lunas de Júpiter)

 

 

Intento sentir lo que sintió, ser ella, mientras tecleo su texto.

Y, por un momento, se entremezcla el hospital en Toronto con aquel en de Barcelona.

Me he tragado una luna y Júpiter ya está muy lejos.

 

de losblublu Publicado en Teresa

GEORGES SIMENON

Hoy, 4 de setiembre de 2014, se cumplen veinticinco años de la desaparición de uno de los más prolíficos, editados y traducidos escritores en lengua francesa. Georges Simenon había nacido en Lieja (Bélgica) y tenía 86 años cuando falleció en su casa suiza. Simenon fue el padre del inolvidable Comisario Maigret, el cual aparece en 103 de sus obras, entre novelas y cuentos. Escribió 117 novelas más en las que no aparece su personaje. Su obra fue ampliamente divulgada en todo el mundo y constituye uno de los hitos de la literatura popular de todos los tiempos. Se trata de un autor que, a pesar de su extensa obra, mantiene una calidad destacable. Sus argumentos son simples, a pesar de tratarse de novelas de intriga, sus personajes están muy bien definidos y son consistentes, creibles y humanos, con sus virtudes y sus defectos.

El comisario Maigret pertenece a la policía judicial de París y muchas de las novelas donde aparece transcurren en los diferentes barrios parisinos, en cambio los argumentos donde no está Maigret están situados, generalmente, en pequeñas ciudades provincianas con sombríos personajes de apariencia normal y respetable pero en un ambiente de hipocresía y amoralidad.

Unos pocos números respecto a sus obras nos darán una visión más aproximada de la importancia de Simenon en la cultura popular del siglo XX:

-1.800 localizaciones

-Más de 9.000 personajes

-Más de 500 millones de libros vendidos

-Están traducidos a 55 lenguas en 44 paises

-Más de 50 películas, sólo en Francia

El mensaje de Simenon es complejo y ambiguo: ni culpables ni inocentes absolutos, sólo culpabilidades que se engendran y se destruyen en cadena. Las novelas del escritor sumergen al lector en un mundo rico de formas, colores, olores, ruidos, sabores y sensaciones táctiles; al que se entra desde las primeras palabras que aparecen en cada novela o cuento.

Los primeros párrafos de la novela “L’Homme qui regardait passer les trains” publicada en 1938

“En lo que hace referencia a Kees Popinga, hemos de admitir que a las 8 de la noche todavía estaba a tiempo, ya que, en realidad, su destino no estaba escrito. ¿A tiempo de qué? ¿Podía hacer alguna cosa diferente de lo que estaba dispuesto a hacer, convencido como estaba, por otra parte, de que sus acciones no tenían más importancia que las de los miles y miles de días precedentes?

Si le llegan a decir que su vida iba a cambiar tan bruscamente y que aquella fotografía que había sobre la estantería, en la que aparecía él en el centro del grupo familiar, con una mano apoyada negligentemente en el respaldo de una silla, iba a ser reproducida por toda la prensa europea, se habría encogido de hombros.

Y si hubiera buscado en su interior, a conciencia, algo que pudiera predisponerle a un futuro tumultuoso, seguro que no hubiera pensado en la furtiva sensación, casi vergonzosa, que le turbaba cada vez que veía pasar un tren, un tren nocturno, sobretodo, con las cortinas corridas, ocultando el misterio de los viajeros”

 

 

Borreguismo de un agosto crucerista en Santorini

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Vieja postal de Santorini

Y el anciano se cogerá de esa mano de cinco años (casi seis) que le ofrecerá la nieta, ven abuelo, este viaje lo hemos hecho para ti, y se acompañarán a pasos pequeños por la marea humana de un agosto crucerista en Santorini, qué importa si nos sobrevuelan Angelina Jolie y Brad Pitt en su helicóptero, al fin y al cabo quién es Angelina Jolie, qué es un helicóptero, quién era esa señora que no dejaba de hablar en el autocar (esa-señora-era-la-guía-papá) Hay fumarolas en postales viejas, ves abuelo (y esponjas enormes con niños enormes sus sonrisas). Yo con mi dinerito compré una de colores, estas no me gustan, y al hombre que tocaba el correón le di otro dinerito ¿a qué soy buena persona? Qué suave la mano del abuelo, abuelo, abuelo, por aquí, detrás de la mami, mira abuelo, ¿has visto a ese señor?, los aplasta y vuelven a su forma. Mira, ese es un huevo y cuando lo tira es un huevo frito. Yo, ves, tengo mi tomate, mira como lo tiro y se aplasta, abuelo, ¿te ríes?, pero no te sueltes, abuelo, dame la mano, espera, se me ensució el tomate, mamá me dijo que no lo tirase al suelo de la calle que está sucio, pero yo te lo he querido enseñar, ¿verdad, abuelo? (dale la mano al abuelo) Tú dame la mano, que luego los hombres del mercado se me llevan y puede haber un disgusto grande. ¿El mercado? Habían polvos de muchos colores y chuches pero no estaban buenas (sí-papá-el-mercado-de-las-especias-de-Istanbul-¿no-te-acuerdas?) y habían muchas señoras de negro, me miraban con sus ojos. Yo las vi en el restaurante, aquel que tenía un horno tan raro y hacían tortitas, bebían con una cañita y para comer se levantaban el pañuelo. Yo las miraba cuando sus ojos miraban a la pared, cuando sus ojos miraban a la pared ellas se retiraban el pañuelo, pero cuando me miraban a mí solo se lo levantaban, un poquito, así. Abuelo, ¿por qué iban de negro? He conocido al capitán, sonríe satisfecho el nieto (doce, ya), que cómo se le están poniendo los mofletes, dice su madre (cuarenta y pocos y mucha vitalidad), a este la comida le gusta como a mí, a régimen nos ponemos en cuanto acabe el crucero. ¿El capitán?, pregunta el abuelo, arrastrando a la nieta y a su tomate bajo el soportal de una iglesia, detrás de hijas, cuñados, nietos pilotando una silla de ruedas y peleada hasta la saciedad, que cuántos dramones niño-niño, niño-niña, (niña-niña no), hay que ver lo que da de sí la wheel chair (niños, la silla siempre cerca del abuelo), ¿esta es la católica o la ortodoxa?, pregunta una hija (la edad no quiere que se sepa), yo entro, informa a continuación. Y el niño con mofletes explica que el capitán del barco se estaba haciendo una burilla y que él le pilló, y su tío (cuarenta y ocho, tal vez) le pregunta a la sombra, como todos, a la sombra del soportal los que no quieren visitar la iglesia, que dónde la tiró, la burilla. Al aire, se ríen niño y mofletes, así, así, emula el lanzamiento de bola de moco. El abuelo ríe, se tapa la boca, no le gustan sus dientes amarillos, son dientes de café, le digo yo, (hija, cuarenta y un años y confortable en mi paréntesis) y le riño un poco, por coquetuelo el Señor Conde, conde de su casa, su caaaasa, bromea el abuelo a lo extraterrestre y levantando un dedo. Y entonces se nos cabrea a todos, el abuelo, que dónde esta la silla, collons i en català!, que tiene noventa y tres, y que por esa razón le entran de golpe todas las necesidades básicas, beber, cagar, pagar y dormir. La nieta, con sus seis o casi, le dirá no te enfades, abuelo, yo, ves, soy feliz porque tengo dineros (se los muestra sacándolos de su pantaloncito bombacho, piernas de alambrito, tomate aguantado bajo sobaco), son de los pequeños pero por mi cumpleaños mamá me prometió un dinero grande y ¿dónde están las preadolescentes?, ¿dónde está esas tres? (las preadolescentes están allí, comprándose unas pulseras)….La silla del abuelo se abre camino entre el borreguismo de un agosto crucerista en Santorini. El Grand Celebration, con su todo incluido, con su azul chimenea bicéfala, espera abajo, en la laguna del mar griego (a pocos les importará si allí duerme la Atlántida, habiendo pulseras, y tomates y huevos que se aplastan y luego recuperan su forma) Dicen que mañana llegaremos a Kefalonia (puede que yo, algún día, recale en su vecina Ítaca, quizás quiera Ulises llevarme allí el día que encuentre su hogar…

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Santorini con el Grand Celebration

… pero eso será otra historia que ya se escribirá y que nada tiene ahora que ver con las vacaciones y con estos deberes margaritos presentados a deshora este primer día de septiembre)

Ana